lunes, enero 30, 2006

con el miedo de mi locura

Las ideas básicas que nadie fijo y que afloran en mi, son las de quedarme, por una razón que no conozco, lo más tarde que sea posible despierto. No es algo que yo quiera, es algo que sin la intención del deseo sucede.

Se comienza a hacer tarde mientras mis difuntos familiares se comienzan a recostar, al mismo tiempo que realizan este acto común comienzo a escuchar sus gritos de mierda que me cruzan ambos oídos, quizás sean sus pensamientos, que viven interceptando mi cerebro por supuesto.
Yo intento, mientras se escuchan aquellos ruidos, que no despierte mi hermano que se encuentra recostado a mi lado, en su propia cama; este tipo al mas leve despertar me miraría con su rostro en posesión diabólica, que me hace reflexionar que si él, mi hermano de sangre, fue el asesino del sacerdote en la catedral. Esperando aún que no se despierte este bufón, yo sigo con una hipnosis progresiva al frente de esta pantalla unida a teclas, de repente baja una brisa que es cada vez más helada, junto a esos cánticos ambiéntales provenientes de las películas más horribles del séptimo arte.

Sigue activa la luz de la pantalla, que no es mucha, y mantengo mi fascinación por escuchar estas vociferaciones humanas, mientras mi mente desquiciada forma imágenes de la nada y la oscuridad. En ese instante, con la locura creada por mi propia mente y los chillidos ambientales, me pregunto que sucederá si me doy la vuelta, o si simplemente salgo de estas cuatro paredes que me mantienen con la psicosis. ¿podrá suceder algo distinto a lo acostumbrado en ese periodo en que mantengo todas las luces apagadas y me subo a mi cama a dormir?. Quizás me hago este tipo de preguntas por el miedo normal, luego de lo sucedido cuando yo era tan solo un pequeño.
En mi antiguo hogar se introdujeron dos ladrones y más tardes llegarían los detectives para destruir las puertas de mi casa.

tal ves este sea el temor con el cual tendré que lidiar hasta el día de mi agonía final, ¿quien lo sabe?, por mientras me mantengo sentado frente al computador muerto del miedo.

Cuando ya tenía claro que cada ves la noche era más oscura, me di cuenta que debía tomar la decisión que me daría la vida o la muerte; debo enfrentar a mis ilusiones mentales, era lo que me auto proclamaba, cosas que en el momento veía como mis realidades, hablo de los elementos que se esconden en la noche y que simplemente yo era capaz de divisar.

Es finalmente el momento para actuar... cuento hasta el número diez y doy la vuelta, enciendo por pocos segundos la luz del baño que está frente a mi habitación y con eso puedo apagar el monitor de mi computador, la única iluminación de los instantes anteriores.

Me he quedado en el baño, intentando pensar o meditar en lo que sea. En algunas ocasiones me encierro en este lugar, mezcla de guarida y necesidad orgánica, quedándome muchos minutos en su interior, el problema es cuando mas tarde comienza la siguiente desesperación, la que es salir del baño, abrir la puerta, sin que haya un engendro observándome del otro lado, junto a su hacha tomada con dos manos. Luego de creer en eso por largos minutos, abro la puerta, apago la luz del baño y salto a esconderme al catre.

No acaban mis realidades nocturnas ahí, luego con las tapas oculto todo mi reflejo físico, porque creo que hay alguien en mis espaldas, observándome y esperando el no movimiento para acabar con mi vida; cuando me cubrí la totalidad del cuerpo, sin contar con los dos ojos y las fosas nasales, comienzo a tiritar junto a la transpiración que es cada ves más grasosa. Nuevos ruidos e imágenes se han presentado, pero ahora es cada ves peor, por que la posición más segura para descansar es la misma que se conoce como la más apta para ser castigado con un arma cualquiera, un hacha por ejemplo, con ese arma sería fácil cortar mi cabeza.

Si cerrara los ojos estaría en el mismo caso de tener todas las luces apagadas; fijándome en esta situación comienzo a sentirme sin mucho aire, la solución está en ir corriendo al baño, nuevamente, y sentarme para intentar respirar. El conflicto vuelve a ser el mismo, estando dentro del baño no puedo salir de ahí, producto del miedo increíble que me hace mi propia mente al pensar que al abrir la puerta ese personaje estará de frente a mi, con su arma o su podrido rostro, sin saber tal ves lo que podría llegar a hacer conmigo, mi pobre humanidad del miedo.

1 Comments:

Anonymous Jeannina said...

Buenas...
Llegué a tu blog, gracias a mister Gabriel, quién me dio el dato. Primero que todo, felicidades, tu página está muy interesante, no es fácil tener el don de la palabra así que aprecio mucho tu arte, ya que estudio literatura y mis días también funcionan en base a escribir y reinventar la realidad.
Saludos.

11:55 AM  

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