la retirada ( fragmento )
Finalmente las fuertes temperaturas estaban acabando, la hermosura de las flores, los paisajes en familia y la hermosura de lo material de la naturaleza se nublo para dar origen a la pena y melancolía de las nubes abultadas sobre nuestras cabezas que pensaban y pensaban sin nada más que hacer.
Así fue como comenzó a caer la lluvia, fuertes goteras en un techo universal. Uno sabe que cuando pasa esto hay en algún lugar más de una familia que comienza a morirse poco a poco, pero como uno tiene donde caerse muerto no se preocupa nunca de aquellas cosas y aquellas noches en las que la gente muere del frío y la anegación.
Soy el primer hombre que se larga de la casa además de mi padre, cuál hombre más cobarde por habernos dejado con altas cuentas que entre todos pudimos superar.
La edad me había tomado por sorpresa y anteriormente no me había dado cuenta que el momento estaba a punto de iniciarse. Ya no me importaba tanto alejarme de la comunidad, ya que el último tiempo era como estar viviendo la vida sólo y sin mucha más compañía que la de mis recuerdos e ideas alocadas.
Con un beso en la mejilla y un apretón de mano, saque mis pies sucios del hogar, despidiéndome de mi familia y sabiendo que tal ves el destino me premiaría dé tal manera que tal vez nunca volvería a esas cuatro paredes. Tal vez mi futuro comenzaría a brillar cada vez más fuerte y podría ser el hombre que todos siempre quisieron ver, fuerte y con una muy buena profesión.
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Con ambas superficies cruzando la línea horizontal del suelo, separando lo nuevo de lo viejo, me puse de primer instante a observar lo que no había observado hace tantos momentos, horas y días anteriores. Era la cuidad, era la gente, eran los animales maltratados, era el peso que llevaba en mis manos y en mis hombros, era la nueva vida que me tocaría vivir.
Ya no me servirían los llantos como en la niñez, tampoco me serviría permanecer estático todo el día para perder el tiempo y la vida. Sabía que desde ahora tendría que comenzar a luchar por mi comida.
Lo primero que debía hacer en ese momento era sacar mi trasero de las puertas de mi antiguo hogar y comenzar a buscar un nuevo sitio con lo mínimo para poder resistir la vida que me tocó y que he querido llevar.
Bajó las lagrimas de Dios y sintiendo que mis maletas se iniciaban a mojar, me di cuenta que aquí si se acababa la vida y que aquí si me pondría viejo mucho más luego que sentado en una silla de mi antigua habitación.
Caminé por las calles, por la tierra, por las construcciones humanas y en ningún lugar sentí la oportunidad para continuar mi vida, pero no podía rendirme tan fácilmente, lo único que sabía era que no volvería a las paredes que conformaban la casa de mi madre, era una promesa que me había hecho a mí y que cumpliría a toda costa. Casi llegando a los 30 años de vacilación permanente, un hombre debía hacer lo que debía hacer y eso era salir a las calles y subsistir por si sólo, como yo había comenzado a hacer.
El hambre me estaba golpeando fuertemente, hace tiempo que no comía, así que introduje mis frías manos a un bolsillo aledaño y encontré algo de dinero, me introduje en un sucucho de comida rápida, pidiendo lo más barato y llenador que se pudiera.
El mundo siempre es tan inesperado y tal ves sean apropósito ciertas casualidades que ocurren.
Mientras degustaba de mi merienda, di vuelta mi cabeza y me percaté que estaba al lado mío una señorita de rostro conocido , pero la cuál no podía reconocer a completitud. Ella de pronto me observa, notoriamente pone un rostro de intentar adivinar mi identidad y finalmente muestra una cara de haberlo logrado. De pronto ella grita mi nombre y me abraza fuertemente, luego de eso se presenta y me percato que era la joven que tanto ame en mi pasado.
- creo que algo así como 10 años ... yo le respondí sin creer que ella estuviera ahí , al lado mío.
Cuantas lagrimas había botado por ella alguna vez , eran muchas y de nuevo la podía ver.
Estuvimos platicando un par de minutos hasta que llegamos al tema de que no tenía a donde ir y ella me contesto .
- ¿ lo dices en serio ?
- claro que sí , yo no juego con estas cosas. Bueno , cuando te decidas llámame a este número, te confesare que eres mi primera preferencia.
- Gracias, muchas gracias. Veré como surgen las cosas y te llamaré dentro de estos días.
Luego de este golpe de suerte y rencuentro, la delicada imagen de mujer se perdía en el horizonte con una sonrisa en la cara y esperando la decisión que tomará aquel hombre sentado en su vida.
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Antes que cualquier cosa debo encontrar un trabajo que me permita pagarle cada mes lo debido. Oportunidades como estas no se les dan a los hombres más que una sola vez.
Mientras el muchacho se levantaba de su silla y depositaba en aquel sucucho el dinero a pagar por el alimento, se podía observar como nuevamente el sol surgía en señal de la victoria y de los nuevos ánimos de vida para nuestro hombre actualmente risueño...


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